En la era de la COVID-19, hemos tenido que dejar de usar recipientes propios y vasos de café reutilizables; el compostaje puede ayudar a aliviar la carga
Nunca he reído, llorado y querido hacer tarta de manzana con mantequilla marrón tanto como ahora.
No sabemos cuánto tardaremos en salir de nuestras crisálidas y volver al mundo. Pero, mientras no podemos hacerlo en casa, muchos parecemos habernos detenido a reflexionar sobre nuestras decisiones de consumo.

Espero que mantengamos nuestros nuevos hábitos y no volvamos a caer en los viejos. Las publicaciones de bricolaje de todo el mundo, tan beneficiosas para el alma, son exactamente para lo que se crearon las redes sociales.
Otra revelación que he observado en esta búsqueda de mejora es el proceso de lidiar literalmente con nuestra propia mierda, ya sea de naturaleza espiritual, física u orgánica.
Es el orden natural de las cosas, supongo; cuando nos refugiamos, empezamos a pensar de forma más responsable. Nos fijamos en nuestros residuos y ampliamos nuestra reflexión para cerrar el ciclo tanto como podemos.
Es importante que no permitamos que esta era de aislamiento por la COVID-19 interfiera demasiado con nuestras prácticas de gestión de residuos anteriores a la pandemia. Estábamos avanzando mucho hacia una vida con menos plástico, usando nuestros propios vasos de café, pajitas y recipientes. Este reinado de los desinfectantes de manos y el regreso a los vasos de café de un solo uso es absolutamente necesario ahora, pero podemos compensarlo.
Aprender a tratar la basura orgánica es un excelente comienzo.
El compost es materia orgánica descompuesta. Piensa en periódicos, restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo; cualquier cosa compuesta de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Y la buena noticia es que eso incluye muchas cosas.
Cuando empieces a comprar con la premisa de “¿puedo poner esto en mi cubo de compost?”, tus decisiones de consumo cambiarán drásticamente. En cuanto empecé a hacerme esta pregunta constantemente, reduje en tres cuartas partes el contenido de la basura del cubo rojo de casa en una semana. Y cuando hayas llevado a casa tus compras aptas para compost, también cambiará drásticamente tu forma de comer.
¿Cómo se inicia un compost?
Si estás en un apartamento te recomiendo encarecidamente un sistema bokashi. Puedes conseguirlo en Internet o en muchas tiendas de jardinería y ferreterías. Puedes utilizar un contenedor de compost con tapa aireada debajo del fregadero de la cocina, o incluso un simple cubo hermético en la encimera.
El elemento bokashi lo puedes fabricar tú mismo, pero es igual de fácil comprarlo. El ingrediente principal son los EM (microbios eficaces), que se inoculan en un huésped como el salvado de trigo y la melaza negra.
Colócalo en capas como una lasaña, finas y uniformes. Por cada capa de restos, espolvorea bokashi. Lo único que no debes añadir son huesos grandes de animales. A diferencia de muchas otras formas de compostaje de cocina en encimera, por lo general está bien añadir cítricos usados e incluso grasas y aceites animales y vegetales; aunque no te excedas ni alteres el equilibrio. Una buena regla práctica para ayudar a descomponer la materia orgánica es asegurarse de que no haya nada demasiado grande en superficie. Córtalo un poco.
El bokashi acelerará la descomposición de los residuos y también los desodorizará de forma muy eficaz. Debería oler un poco a pepinillos.
Piénsalo así: es parecido a tu masa madre, al koji o a los granos de kéfir. Básicamente, vas a fermentar los restos de tu cocina para poder enterrarlos en el jardín o ponerlos en una pila de compost más grande. Si no tienes una, te animo a salir a escondidas en la oscuridad y enterrarlo alrededor de los árboles de la franja ajardinada. ¡El ayuntamiento te lo agradecerá más adelante!
Lo que me lleva al compostaje si tienes un jardín
No necesitas barriles de compost elegantes si tienes espacio. Busca un rincón de tu jardín; un metro por un metro es un tamaño suficientemente bueno.
Puedes utilizar un bidón viejo o hacer un pequeño recipiente con vallas viejas. Asegúrate de dejar un espacio hueco en el fondo para poder extraer la tierra compostada una vez que se haya descompuesto y esté libre de patógenos. Un buen método para ello es medir la temperatura en el centro del montón de compost para asegurarte de que alcanza los 54-75C, convirtiéndose en termófilo, momento a partir del cual empezará a enfriarse. Puedes contribuir a ello aireándolo con una horquilla y regándolo un poco cada día.
Si empieza a apelmazarse, añade más material carbonoso, como periódicos o heno. Añade todos los residuos de cocina y jardín, como ramas podadas, cultivos viejos que haya que arrancar, hierba cortada y hojarasca.
Asegúrate de no usar nunca el compost en tu jardín cuando esté caliente, ya que esto “quemará” tus cultivos. Necesita tiempo para descomponerse y convertirse en nutrientes disponibles para que tus plantas puedan absorberlos.
Un montón de compost aviar
Otro tipo de compostaje que me encanta y que uso tanto en la granja como en la ciudad son las gallinas de corral. ¿A quién no le gusta obtener huevos a partir de los restos de la cocina? A nadie.
Nuestras gallinas viven bastante felices en un pequeño gallinero llamado “cock block” y se unen contra los pavos de matorral cuando entran volando para robarles los restos.Las gallinas mandan: por qué la gallina de corral es la mascota de la décadaLeer más
Ni siquiera me molesto en hacer una pila de compost en la ciudad, ya que la mayoría de nuestros restos se los comen las gallinas. A cambio, colocamos en capas sus maravillosas heces con heno de cáñamo, que se raspa hacia una esquina del gallinero para que se descomponga; así, cuando empezamos un nuevo cultivo cada temporada, lo añadimos a nuestros bancales de verduras. Está repleto de lombrices jugosas y encantadoras. Producción de alimentos, compost, lombricario; sin olvidar las interminables horas de entretenimiento observando a las chicas: todo en uno.
Hay muchísimos recursos sobre las fases y los distintos tipos de compostaje. Si empiezas a autoeducarte ahora, te garantizo que no lo habrás cubierto todo para cuando acabe esta crisis.
La mejor solución para tu situación de vida quizá no sea con la que empieces, pero no te rindas. Como me enseñó mi primer profesor de permacultura, Michael, de Milkwood Permaculture, existen “soluciones con múltiples frentes para abordar cada problema”. Creo que también es un buen mantra para la vida.
Te animo a empezar donde puedas y a ver adónde te lleva. ¿Quién no quiere cerrar el ciclo? ¿Te imaginas lo increíble que sería si todos pudiéramos producir algo de energía a partir de nuestra mierda?
Cuando la vida te dé limones, haz limonada; solo asegúrate de echarla al compost cuando termines.

